LA INFORMACIÓN
La información se encuentra en cualquier lugar en que estén presentes los seres humanos. Su significado etimológico es: dar forma.
“Dar una forma o un soporte material a una vivencia personal o a un a imagen mental del sujeto emisor”, dice Xifra, en el texto La Información.
Según el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, información, significa:
“1. Acción y efecto de informar o informarse.
2. Oficina donde se informa sobre alguna cosa.
3. Averiguación de un hecho o delito.
4. Pruebas que se hacen de la calidad y circunstancias necesarias en un sujeto para un empleo u honor.
5. Educación, instrucción.
6. Comunicación o adquisición de conocimientos que permiten ampliar o precisar los que se poseen sobre una materia determinada.
7. Conocimientos así comunicados o adquiridos”.
Mientras que informar significa:
“1. Enterar, dar noticia de una cosa.
2. Formar, perfeccionar a uno por medio de instrucción y la buena crianza.
3. Dar forma sustancial a una cosa.
4. Dictaminar un cuerpo consultivo, funcionario o cualquier persona perita, en asunto de su respectiva competencia.
5. Hablar en estrados a los fiscales y abogados”.
Para Fernand Terrou, informar “significa el acto de recopilar o proporcionar información...”.
Cebrián Herreros define el concepto como: “una indagación de lo que ocurre en la realidad, y su consiguiente transmisión a la audiencia con la honestidad, equilibrio y datos suficientes para que sea el receptor quien llegue a la concepción concreta de lo que sucedió”.
También lo define como “un sistema de valores”; y al relacionarlo con el periodismo advierte que: “Es un proceso de percepción, comprensión e interpretación de la realidad actual por parte del periodista, y posteriormente una elaboración y codificación mediante diversos recursos expresivos para transmitírsela a la audiencia”.
Otra concepción dice que informar “es situar al receptor en el lugar de los hechos para que sea testigo de la historia en el momento mismo en que está sucediendo. Queda relegado todo lo relacionado con comprender, porque el espectador está viendo ‘con sus propios ojos”, dice Víctor Gordoa.
Cuando se habla de información en los medios de comunicación, se refiere a la emisión de mensajes con los que se puede aprehender, predecir, influir y controlar el destino de los receptores.
El acto de informar implica la difusión de hechos trascendentales ocurridos al interior del país y alrededor del mundo; cabe resaltar que también incluye los datos que interesen a las personas.
En el proceso de la información participan quienes son canales de transmisión, quien recibe la información, y quien la genera.
El receptor tiene un papel pasivo en el proceso, actúa en el momento en que ejerce su participación política al emitir su voto en las jornadas electorales; de esta manera controla y crítica a los poderes públicos.
Los elementos que intervienen en el proceso de la información son el Estado, los medios de comunicación y los ciudadanos.
El proceso de información es: se presenta un suceso, un sujeto lo presencia, lo codifica y lo plasma en un lenguaje informativo, lo transmite y sus receptores a su vez lo transmiten. Esta información la presentan los medios de comunicación en forma de noticia.
Mario Alberto Hernández Pérez, productor de Radio RED AM, dijo a la Revista El Universo de la Radio: “Sabemos que noticia es todo hecho novedoso trascendente y que causa interés para una comunidad. Es también dar a conocer un hecho a través de un lenguaje entendible para todos. Por tanto, en radio es transmitir la narración concreta y actual de hechos trascendentes que interesan a la comunidad. En este caso al radioescucha. Pero redactar para radio no es lo mismo que escribir una carta, una novela, ni tampoco hacerlo para un periódico”.
Lejos de contribuir a la democratización del país, la información se ”espectaculariza”, se degenera, se corrompe y vanaliza, esto ante la competencia por atraer audiencia (rating); los medios de comunicación recurren a la mercadotecnia sensacionalista.
Los noticiarios concentran su cobertura en personajes públicos, enfocan la información en el “quién”, olvidándose del “qué” y “para qué”.
Los ciudadanos se forman una opinión de los fenómenos políticos, sociales y económicos a partir de lo que conocen a través de los medios, siendo estos una herramienta para ejercer la libertad.
Todo comenzó en la década de 1830, cuando aparecieron los primeros diarios en Estados Unidos. Eran vendidos a bajo costo debido a la gran inclusión de publicidad y sus grandes tirajes.
La actividad de la prensa creció gracias a los avances técnicos, tales como la invención del teléfono y del daguerrotipo. Se fundó en París, en 1835 la agencia informativa Havas.
A partir de las Guerras Mundiales, el cine, el radio y la televisión se expandieron por todo el mundo, imitando el modelo estadounidense, que había construido grandes cadenas comerciales: ABC, NBC y BCS. Incluían información sobre educación, ocio, política, entretenimiento, opinión y publicidad.
Los procesos de la expansión transnacional justificaron la concentración económica que propicia el engrandecimiento de las empresas y las disminuye en número; de esta manera se han formado grandes grupos que por la misma situación resultan oligopolios o monopolios, como el caso de Televisa.
Estos grupos tienen intereses estratégicos, sin embargo, no se olvidan de ser cautelosos ante el grupo gobernante, pues dependen de este para obtener licencias y concesiones.
Pareciera que el país se maneja como si estuviera de manera permanente en campaña política: con imágenes y sin contenido. El público interesa a las empresas como consumidor y no como ciudadano.
Se busca estandarizar los mensajes publicitarios para cautivar a un público y potencial consumidor, de esta manera se llega a un sector amplio. Así, el medio impone al consumidor el tipo de mercancía que debe adquirir.
Se unifica lo cómico, lo trágico, los valores y principios; de esta forma el público se homogeniza y en consecuencia consume la misma mercancía.
Se homogeniza a la sociedad eliminando barreras de edad, clase social, ideología, sexo, etcétera, atentando contra la cultura en una tenencia a la mediocridad.
Los individuos son vistos como una masa colectiva y el objeto de la censura es la información
“Dar una forma o un soporte material a una vivencia personal o a un a imagen mental del sujeto emisor”, dice Xifra, en el texto La Información.
Según el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, información, significa:
“1. Acción y efecto de informar o informarse.
2. Oficina donde se informa sobre alguna cosa.
3. Averiguación de un hecho o delito.
4. Pruebas que se hacen de la calidad y circunstancias necesarias en un sujeto para un empleo u honor.
5. Educación, instrucción.
6. Comunicación o adquisición de conocimientos que permiten ampliar o precisar los que se poseen sobre una materia determinada.
7. Conocimientos así comunicados o adquiridos”.
Mientras que informar significa:
“1. Enterar, dar noticia de una cosa.
2. Formar, perfeccionar a uno por medio de instrucción y la buena crianza.
3. Dar forma sustancial a una cosa.
4. Dictaminar un cuerpo consultivo, funcionario o cualquier persona perita, en asunto de su respectiva competencia.
5. Hablar en estrados a los fiscales y abogados”.
Para Fernand Terrou, informar “significa el acto de recopilar o proporcionar información...”.
Cebrián Herreros define el concepto como: “una indagación de lo que ocurre en la realidad, y su consiguiente transmisión a la audiencia con la honestidad, equilibrio y datos suficientes para que sea el receptor quien llegue a la concepción concreta de lo que sucedió”.
También lo define como “un sistema de valores”; y al relacionarlo con el periodismo advierte que: “Es un proceso de percepción, comprensión e interpretación de la realidad actual por parte del periodista, y posteriormente una elaboración y codificación mediante diversos recursos expresivos para transmitírsela a la audiencia”.
Otra concepción dice que informar “es situar al receptor en el lugar de los hechos para que sea testigo de la historia en el momento mismo en que está sucediendo. Queda relegado todo lo relacionado con comprender, porque el espectador está viendo ‘con sus propios ojos”, dice Víctor Gordoa.
Cuando se habla de información en los medios de comunicación, se refiere a la emisión de mensajes con los que se puede aprehender, predecir, influir y controlar el destino de los receptores.
El acto de informar implica la difusión de hechos trascendentales ocurridos al interior del país y alrededor del mundo; cabe resaltar que también incluye los datos que interesen a las personas.
En el proceso de la información participan quienes son canales de transmisión, quien recibe la información, y quien la genera.
El receptor tiene un papel pasivo en el proceso, actúa en el momento en que ejerce su participación política al emitir su voto en las jornadas electorales; de esta manera controla y crítica a los poderes públicos.
Los elementos que intervienen en el proceso de la información son el Estado, los medios de comunicación y los ciudadanos.
El proceso de información es: se presenta un suceso, un sujeto lo presencia, lo codifica y lo plasma en un lenguaje informativo, lo transmite y sus receptores a su vez lo transmiten. Esta información la presentan los medios de comunicación en forma de noticia.
Mario Alberto Hernández Pérez, productor de Radio RED AM, dijo a la Revista El Universo de la Radio: “Sabemos que noticia es todo hecho novedoso trascendente y que causa interés para una comunidad. Es también dar a conocer un hecho a través de un lenguaje entendible para todos. Por tanto, en radio es transmitir la narración concreta y actual de hechos trascendentes que interesan a la comunidad. En este caso al radioescucha. Pero redactar para radio no es lo mismo que escribir una carta, una novela, ni tampoco hacerlo para un periódico”.
Lejos de contribuir a la democratización del país, la información se ”espectaculariza”, se degenera, se corrompe y vanaliza, esto ante la competencia por atraer audiencia (rating); los medios de comunicación recurren a la mercadotecnia sensacionalista.
Los noticiarios concentran su cobertura en personajes públicos, enfocan la información en el “quién”, olvidándose del “qué” y “para qué”.
Los ciudadanos se forman una opinión de los fenómenos políticos, sociales y económicos a partir de lo que conocen a través de los medios, siendo estos una herramienta para ejercer la libertad.
Todo comenzó en la década de 1830, cuando aparecieron los primeros diarios en Estados Unidos. Eran vendidos a bajo costo debido a la gran inclusión de publicidad y sus grandes tirajes.
La actividad de la prensa creció gracias a los avances técnicos, tales como la invención del teléfono y del daguerrotipo. Se fundó en París, en 1835 la agencia informativa Havas.
A partir de las Guerras Mundiales, el cine, el radio y la televisión se expandieron por todo el mundo, imitando el modelo estadounidense, que había construido grandes cadenas comerciales: ABC, NBC y BCS. Incluían información sobre educación, ocio, política, entretenimiento, opinión y publicidad.
Los procesos de la expansión transnacional justificaron la concentración económica que propicia el engrandecimiento de las empresas y las disminuye en número; de esta manera se han formado grandes grupos que por la misma situación resultan oligopolios o monopolios, como el caso de Televisa.
Estos grupos tienen intereses estratégicos, sin embargo, no se olvidan de ser cautelosos ante el grupo gobernante, pues dependen de este para obtener licencias y concesiones.
Pareciera que el país se maneja como si estuviera de manera permanente en campaña política: con imágenes y sin contenido. El público interesa a las empresas como consumidor y no como ciudadano.
Se busca estandarizar los mensajes publicitarios para cautivar a un público y potencial consumidor, de esta manera se llega a un sector amplio. Así, el medio impone al consumidor el tipo de mercancía que debe adquirir.
Se unifica lo cómico, lo trágico, los valores y principios; de esta forma el público se homogeniza y en consecuencia consume la misma mercancía.
Se homogeniza a la sociedad eliminando barreras de edad, clase social, ideología, sexo, etcétera, atentando contra la cultura en una tenencia a la mediocridad.
Los individuos son vistos como una masa colectiva y el objeto de la censura es la información
